SOLIDARIDAD
Antonio García V.


Comentarios al artículo “Frente Amplio: La falsa pugna entre imperialistas y negacionistas”


“Desde La Catedral un valiente joven Nicaraguense pide solidaridad mundial con la lucha de los jovenes al tiempo que expresa que la crisis en #Nicaragua no se resuelve con parches pequeños sino con remedios de fondo como el fin de la dictadura de Ortega.”

Hoy, como cada día, en Cuba, Nicaragua y Venezuela se tortura a presos politicos.

Hoy, en Venezuela, las personas mueren de hambre, como entre 1958 y 1962, en la China de Mao murieron de hambre 50 millones de seres humanos, (“La gran Hambruna de Mao”, de Frank Dikotter, soportada por miles de documentos oficiales del partido comunista de China).

En Venezuela, hoy, a esta hora, muchos mueren por falta de medicinas.
Lo sé y lo viví: llegué agonizando desde Caracas al hospital del Salvador, en Santiago, hace ya cuatro años. Y esto sigue ocurriendo desde entonces.
Miles mueren allá y en el camino.

Si ves que alguien muere de hambre.
Se ves que a alguien lo están torturando.
Si ves que a ellas las meten presas todos los domingo y les roban sus bienes porque pretenden ir a misa. (Soy ateo militante. No soy feminista. Pero las “Damas de Blanco” son mis ídolos).
Tu obligación no es desarrollar un debate fraterno, transparente, participativo y vinculante.
Tu obligacion es impedirlo, salvar al que te necesita, actuar de inmediato.

Cuba lleva 60 años de dictadura
Venezuela lleva 20 años de dictadura
En necesario desarrollar un debate fraterno, transparente, participativo y vinculante o urge saltar a la arena bajo el lema “NiUnDíaMás”?

Afirma el referido artículo que no se puede condenar a Maduro sin condenar también a quienes lo han enfrentado, porque éstos lo han hecho con armas del imperio.
Maduro vive de las bayonetas del imperio chino, ruso y cubano, de modo que toda arma con la que se le enfrente es tan del imperio como las suyas.
El principal y único deber del sojuzgado es enfrentar al tirano con las armas que sea. Primero matarlo y después conversar.
El argumento de que el uso de armas de otro imperio descalifica al rebelde es tan absurdo como el grito que dio en el coliseo romano el espectador al ver que el cristiano, con todo el cuerpo enterrado, nada más con la cabeza fuera de la arena tiró un mordisco al león que lo atacaba: “Cobarde! Pelea como hombre!”.

El artículo afirma que “hay víctimas de las violaciones de derechos humanos de los movimientos de protesta armados, que se han alzado contra esos gobiernos con el apoyo de EEUU.”
Casi todas las protestas, valientes rebeliones, han sido desarmadas, apenas si con piedras y escudos de cartón. Mientras los dictadores han usado armas de guerra para exterminar a esos rebeldes y a miles de inocentes.
Los rebeldes no mantienen cárceles ni torturan.
Los rebeldes no tienen fuerzas armadas ni detentan el poder.
Los hechos de violencia contra las dictaduras en Cuba, Nicaragua y Venezuela han sido mínimos en comparación con la crueldad infinita y el terror que imponen esos regímenes criminales.
De modo que equiparar las brutales y sistemáticas violaciones a los DDHH en que incurren las dictaduras con las supuestas violaciones a esos mismos derechos derivadas de los escasos hechos de violencia de quienes han intentado combatirlas es descabellado.

Es una osadía plantear que la muerte de una sola persona a manos de opositores, en veinte años de manifestaciones contra el dictador Maduro, compensa el sistemático asesinato de cientos de opositores ejecutado por la dictadura castro madurista y compensa la tortura a la que esa dictadura somete a diario a cientos de presos politicos y compensa la detención de miles de disidentes y compensa la muerte a diario de seres humanos despojados del derecho a alimentarse y recibir atención médica.
Incorporar al relato esa única muerte y afirmar que ella constituye “victimas de las protestas”, tiene propósitos raciales y se relaciona con el “KKK en el sur estadounidense”, son síntomas inequivocos de desalmada propaganda comunista, por lo que no pueden proponerse en un “debate fraterno”.

Exagerar esa única muerte en manos de los rebeldes y no hacer mención alguna a los miles de asesinatos, hambre, gulag y muerte que son propios de las narco dictaduras en cuestión, una de ellas la más larga de la historia, no es invitación a conversar.

Tampoco lleva el camino del debate fraterno llamar “imperialistas” a quienes defendemos los derechos humanos y llamar “gobiernos de izquierda” a las narco dictaduras de Castro-Díaz-Canel, Ortega y Maduro.
Ellos no son de izquierda por mucho que se declaren como tales.
Ellos son el mas brutal desprestigio de la izquierda.
Son la izkmierda que ha traido a latinoamerica gobiernos de derecha.

La “inteligencia” de la seudo izquierda, de la izquierda monopolio, siempre encuentra una disculpa para no actuar en defensa del oprimido.
Neruda, Sartre, Galeano, Chomsky siempre estuvieron con el opresor. (ver “Oda a Stalin”, de Pablo Neruda http://www.agv.cl/cvkesptxts/stalin.htm)

Chile ha tenido dos insignes intelectuales que han tenido el coraje de denunciar la dictadura comunista de los Castro: Jorge Edwards y el hoy canciller Roberto Ampuero. Gran ejemplo el de nuestros escritores.
Ingrata vida la del denunciante, como ha demostrado hasta el cansancio Roberto Saviano.
Pocos países tienen leyes que protegen al denunciante.
Muy pocos países los premian generosamente, como debe ser, porque son indispensables para la democracia y fatales para la dictadura.

El Frente Amplo de Uruguay no es ejemplo para nadie.
Es una vergüenza.
Se ha permitido expulsar a Luis Almagro, Secretario General de la OEA, precisamente porque Luis sabe que los debates fraternos, transparentes, participativos no son la solución que exigen el sufrimiento y la muerte: él quiere que se ponga fin inmediato al genocidio en Cuba, Nicaragua y Venezuela.
El FA de Uruguay, que con tanta fuerza condena a Almagro, mantuvo silencio cómplice ante la corrupcion y desidia que caracterizaron al predecesor de Almagro, el desvergonzado José Miguel Insulza.
Hoy rasgan vestiduras y ayer callaron porque entre sus principios rectores está servir a las narco dictaduras castro comunistas.

Almagro tiene razón: primero es necesario poner fin al hambre, la tortura y los asesinatos.
Después podemos conversar, ojalá al pié del cadalso del dictador, pues todo dictador (por ejemplo Raul Castro, el pederasta Ortega, Díaz-Canel, Maduro) solo merece cadalso, con o sin linchamiento previo, circunstancia irrelevante.

Pensar que el debate nos debilita es temer a la razon.
No salir en defensa del oprimido es estar con el opresor.


agv 20191012