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INCAPAZ, CHANTAJEADA O AGENTE ENCUBIERTO?
Antonio García V. 30.07.2016

Cuando Fundación Sol informa que el 30% de los altos cargos de gobierno de Bachelet están  en manos del Partido Comunista , sin considerar esposos y esposas de parlamentarios que se desempeñan como asesores de todo tipo, cabe preguntarse a qué obedece esta situación.

El primer escenario que se viene a la mente es el de incapacidad crónica o sobreviniente. Entonces uno la imagina adulada por los empleados de nuestros billonarios infiltrados en el palacio de gobierno y en su propia casa, diciéndole unos que nadie baila tan bien como ella y los mas osados que ni la Violeta tocaba o cantaba como ella, con lo cual se crean condiciones para que entre tecitos, tapaditos y escones vengan los papeles que hay que firmar y las declaraciones que después lee el ministro voz cero del gobierno aclarando que 1.500 niños muertos en el SENAME, en vez de 15, 44, 185 ó 500, cifras de las sucesivas aclaratorias, no son razón para la renuncia de una ministra ni tampoco lo es el que ella se jacte de que hará millonaria a su amiga ”la Paty” o que use Gendarmería para asaltar, en beneficio de terceros, las arcas fiscales, y mucho  menos el que mienta torpemente con respecto a cada uno de estos livianos asuntos de estado.

Entonces el nombramiento de altos cargos se habría resuelto sin conciencia alguna de la responsable, obnubilada por las palabras, atenciones y pases de los mercenarios adulantes

Un segundo escenario es que ya en la época de los viajes de Peñailillo a Nueva York los representantes del partido comunista le hayan hecho saber a la candidata que ellos serán parte de la Nueva Mayoría porque manejan información reservada que podría dar con tierra con su candidatura que dicho sea de paso jamás tuvo nada de cándida.  Entonces la bendecida se retiró a hacer un análisis de cada una de la arrugas, pliegues y recovecos de su verdadera historia, incluso los sobresueldos que recibía como ministro de Ricardo Lagos, el del descuartizado Daniel Figueroa de la Fuente. Al salir de su retiro espiritual ella ya comprendía que los comunistas deberían tener, en su gobierno, tanto espacio como quisieran al precio que fuera, que es justamente el precio que ella está dispuesta a pagar por ser presidenta por segunda vez.

Entonces los comunistas se limitaron a informar a la presidenta: “a este lo quiero aquí, porque tiene la experiencia de haberse robado la Universidad Arcis, y a este otro lo quiero allá porque es el esposo de la diputado que va a las marchas con niñera y que considera que la dieta parlamentaria mas el sueldo de su esposo, mas de cien sueldos mínimos, no alcanzan para criar un hija única enteramente normal, gracias a Marx.”

Y cuando sus asesores y adulantes le hacen ver al a bendecida que los comunistas, con 4% del electorado, ya están ocupando casi la mitad del gobierno ella se limita a reaccionar como cuando el tsunami: “Aquí no pasa nada, Manténganse en casa.”

El tercer escenario es que ella sea un agente encubierto del partido comunista destacada en el mas alto cargo de gobierno para asegurar el financiamiento y empoderar a un partido que en cualquier país medianamente culto no existe porque las personas saben que sin excepción, el cien por ciento de las veces cada gobierno comunista ha significado hambre, miseria, regresión, gulag, asesinatos políticos, justicia subordinada a las órdenes de partido.

Ella, agente encubierto está ahí para dar al partido un airecito mas que le permita seguir engañando ilusos, manejando la caja de los grandes sindicatos, creando miles de empleos innecesarios, boicoteando la marcha de la nación porque es necesario agudizar las contradicciones
 
Ante cualquiera de estos escenarios uno se pregunta, por otra parte,  dónde están los otros partidos políticos del conglomerado de gobierno, cada uno con mas votos que los comunistas y algunos con muchas veces los votos comunistas, y cómo es posible que permiten que el partido con mas bajo sustento electoral tome el control del estado, les arrebate el poder y se llene de recursos para seguir dando en Chile una pelea que en el mundo civilizado perdieron hace dos décadas.

Antonio García V. (a) Darío Varela