Inicio Libros Textos Cívika Contacto

CIVIKA
derechos ciudadanos

 
 

 

NEOLIBERALISMO O COMUNISMO. UNA FALSA DISYUNTIVA

Antonio García V. 09.03.2015

En Chile todo se analiza desde la izquierda o la derecha.

Las opiniones se encasillan a la fuerza: cualquiera que sea el tema en discusión, todo lo que se afirma es catalogado como de izquierda o de derecha aunque no sea de una ni de otra.
 
Todo, sin  excepcion, se etiqueta:
¿Mercado? de Derecha
¿Planificacion? de Izquierda
¿Propiedad Privada? de Derecha
¿Derechos humanos? de Izquierda
¿Impuestos? de Izquierda
¿Salud privada? de Derecha
¿Educacion privada? de Derecha
¿Educacion pública? Izquierda

 
Cada persona se dice de izquierda o de derecha. Y si ella no lo declara los demás lo etiquetan y agregan que es un derechista o un izquierdista que intenta disimularlo.

En todo orden de cosas solo existen el blanco y el negro, en tanto los doscientos tonos de grises son simple subterfugio para esconder que uno es blanco o negro, de izquierda o de derecha.

Esta dicotomia (solo existen dos posiciones posibles: uno o cero, blanco o negro, izquierda o derecha) debe ser superada, proscrita, ridiculizada.

Las personas somos diversas y tenemos muchas vertientes, sentimientos y opiniones. En algún área podemos acercarnos al extremo derecho y en otra, al izquierdo. En un tercer grupo de materias podemos tener ideas de centro derecha y en otro, de centro izquierda. Si al final hacemos la suma para determinar cuál es nuestra posicion, se observará que esa suma no será uno (100% de derecha) ni cero  (100% de izquierda).

Y, lo que es mas importante, muchas veces cambiamos de parecer y nos inclinamos un poco mas alla o mas acá en cada tema, dependiendo de las circustancias.

Un gobierno de derecha, al cometer errores y arbitrariedades, hace que en algunas áreas nuestra posición se desplace hacia la izquierda. E igual ocurre cuando un gobierno de izquierda incurre en atropellos y torpezas. En breve, somos seres vivos que reaccionan ante los estímulos externos y que rechazan lo que les irrita.

 
Y es así como debe ser. El país es un enorme velero que navega en un mar a veces embravecido, de modo que el papel que corresponde a cada ciudadano es cargarse hacia la derecha o la izquierda para contrarrestar la inclinación de la nave. Solo así se impide que ésta se vuelque y naufrague.

Pero si cada tripulante nada mas embarcar se pone al costado izquierdo o al derecho, no porque vea que es ahí donde se le necesita si no porque ahí están los suyos, los de babor o los de estribor, entonces la nave puede hundirse en aguas quietas.

Si es evidente que entre blanco y negro exiten doscientos grises y si es claro que muy pocos son enteramente de derecha  o de izquierda, ¿por que cada persona y cada opinión son encasillados en uno u otro extremo?

Por dos razones principales.

Una de esta razones es la simplicidad. Es mas fácil decir que alguien es un enemigo o un opositor o que está en el bando contrario, que analizar cuánta razón puede asistirle en algún tema o cuán probable es que él tenga razón y yo esté equivocado.

Si opina sobre el aborto es más facil decir que es pro vida o anti vida que admitir que en algunos casos el  aborto es aceptable y en otros no.

Si se discute sobre la pena de muerte, se simplifica entre los extremos: o eres partidario de aplicar siempre el ojo por ojo y diente por diente o eres de los que pretenden impunidad para todo delito.

 Así además resulta facil creer que se comprende al otro. Uno se dice a sí mismo que ese sujeto es tipo uno o tipo cero.

Como es más tedioso y complejo constatar que está lleno de opiniones, incertidumbres y contradicciones, se opta por la simplificación: es totalmente inteligente o perdidamente bruto, es del todo azul o enteramente rojo. En breve se trata de un fascista de izquierda o de un fascista de derecha. Un fascista, unicolor, monolítico y  repelente.  O se trata de un tío maravilloso, resplandeciente, infalible o, en pocas palabras, de uno de los nuestros.

Sin duda es más facil simplificar, borrar matices, descartar detalles. Es más sencillo meter en una u otra casilla extrema que aceptar que hay doscientas casillas intermedias y que las personas entran y salen de ellas para desplazarse hacia las de acá o hacia las de allá atendiendo a diversas circunstancias.

La segunda razon para simplificar y encasillar es la propaganda desarrollada precisamente por los extremistas.

A los neoliberales les interesa que las personas crean que están obligadas a aceptar los abusos y el saqueo de un sistema económico discriminador e injusto porque es el único modelo que permite que todos concurran al mercado a comprar y vender lo que quieran, que existan instituciones relativamente democraticas y que se respete el derecho a la propiedad privada. Su propaganda hace ver que o se aceptan todos los abusos, sin excepción, o se cae en el comunismo, la dictadura del proletariado, los gulag, la pobreza, el atraso generalizado y la falta de libertad.

Evidentemente su palabra es falsa y deshonesta. Terminar con los abusos del neoliberalismo y activar un sistema de mercado con entes reguladores, respeto por los derechos de los demás y cárcel para los que abusan del sistema, no implica caer en el comunismo. Solo significa eliminar las distorsiones, ofrecer igualdad de oportunidades, permitir que todos tengan acceso en cierta medida a la riqueza y demas beneficios que la sociedad genera.

La propaganda comunista es justamente la contraria. No existe socialismo si no es marxista leninista. Solo son posibles en un extremo el comunismo, que es marxista y dogmático, sin matices ni desviaciones, y en el otro el neoliberalismo fascista del tio Sam. Cualquier forma de organización que no corresponda al marxismo leninismo es una desviacion fascista de ultra derecha. Solo se permite que unos pocos iluminados que "son" el pueblo, representan al pueblo y tienen todos los derechos, se apoderen de todo e impongan su voluntad, la que incluye despojar a todos de sus bienes para pasarlos a manos de los iluminados y privar a todos de sus derechos pues el papel que el materialismo histórico ha reservado a las grandes mayorías es el sacrificio extremo hasta el día del juicio final cuando Marx, Engels y otros payasos, y Fidel, Stalin, Mao y otros criminales resucitarán y surgirá como por encanto una inmensa felicidad que embargará a todos, todas, tados y tadas.

¿Capitalismo o Comunismo? Ni uno ni otro: Democracia

Los secuestradores de la democracia viven de explotar la falsa disyuntiva
capitalismo o comunismo. La respuesta a ellos es una sola: democracia.

El capitalismo está tan lejos de la democracia como el comunismo.

Ninguna dictadura, ni la del capital ni la del proletariado son democracia.

El modelo capitalista extremo, salvaje o neoliberal, caracterizado por pagar sueldos miserables, producir con mano de obra esclava o semiesclava, comprar políticos para sancionar y mantener leyes que conceden privilegios y aseguran una grave distorsión en la distribucion del ingreso, permitir altos niveles de desempleo, privar con cualquier disculpa del derecho a salud y educación, no es democracia, por mucho que cuide guardar formas propias de la democracia.

El modelo comunista, caracterizado por la dictadura del proletariado, por la planificacion central de la economía, por creer que la autoridad es capaz de decidir qué y cuánto se debe producir, a qué precio se debe vender y cuánto se puede comprar, necesita estar impregnado de espías y de matones encargados de ajustar el pensamiento y la acción de las personas y eliminar a rebeldes y revisionistas. Tampoco es democracia y está tan lejos de serlo como lo está el neoliberalismo.

Ambos modelos disyuntivos, extremos, maniqueistas cuidan cada día más guardar formas democráticas. Aparentar democracia. Mantener una Democracia Secuestrada, impedida de ser. Al efecto se valen de elecciones amañadas que distorsionan la voluntad popular, y de poderes administrativos (legislativo, judicial y regulador) subordinados al poder ejecutivo.

Ambos modelos necesitan del terrorismo de estado: mantener a los ciudadanos sometidos mediante formas que varían entre el delicado extremo de aplicar una represión suficiente para que las protestas de cesantes y esclavos no excedan de ciertos límites y el desembozado extremo de imponer un régimen de gulag y presos politicos y valerse de hordas gubernamentales que imponen el terror.     

Ambos modelos se valen de la propaganada maniqueista.

El régimen comunista, que cuida enriquecer a los allegados a él y mantener en la pobreza y en la dependencia del estado a las grandes mayorías, afirma su supuesta condición democrática, esconde la magnitud de sus extremos y mantiene una intensa propaganda alegando que el más mínimo cambio conducirá al capitalismo salvaje, a una sociedad en la que unos pocos serán inmensamente ricos y la gran mayoria estará abandonada a la miseria.

El régimen neoliberal, que hace cuanto sea necesario para enriquecer a los bien relacionados y mantiene en una pobreza siempre creciente a las grandes mayorías, afirma su supuesta condición democrática, esconde la magnitud de sus extremos y mantiene una intensa propaganda para impedir cualquier avance de la justicia y a equidad, alegando que el mas mínimo cambio significará caer en la dictadura del proletariado.

El demócrata debe construir una sociedad compleja e interdependiente, muy lejos de cada uno de los extremos mencionados,  en la cual la democracia, esto es la igualdad de oportunidades, la igualdad de derechos, el acceso a la información, el respeto a la disidencia y a las minorías, la proteccion de los más débiles, se dé en cada una de las múltiples facetas y de los diversos planos o categorías en que ocurre el quehacer social: la política, la justicia, la economía, las finanzas, la salud, la educación, la vivienda, los servicios públicos, el usufructo de los bienes nacionales y muchas otras.

 
Antonio García V., ingeniero, escritor.

 

 

 


Ex candidato a alcalde de Valparaíso, ciudad cicatriz